Mi llegada a Madrid

  Empaquetamos todos los enseres que teníamos en cajas. Un vecino era transportista y nos trajo a Madrid aquellos paquetes y algunos muebles. En el viaje el trasportista perdió algunos. Recuerdo un pierrot, un cuadro hecho por mi amiga Isabel y algunos libros leídos en mi adolescencia.

   Comenzamos haciendo gestiones como dar de alta la luz, contratar las bombonas de gas para la cocina y unas cuantas cosas más. Cuando todo estuvo organizado nos fuimos a la casa de “las tortugas” en la playa, que estaba en Cataluña. Pasamos las vacaciones allí como siempre. A finales de agosto volvimos a Madrid para comenzar una vida nueva. Ahí es cuando la vida me da la primera bofetada de realidad. 

   En Suiza la gente me decía que aquí viviría muy bien. Pero al principio no encontré mi sitio, mi lugar. Venía con una idea en la cabeza. Pero ninguna de mis pretensiones, deseos y anhelos se han cumplido. Mucho tiempo no aceptaba lo que me pasaba. Quería volver a Suiza. No me fui por no dejar a mis padres, sobre todo a mi madre que había dado su vida por mi.

   Con el tiempo me acostumbré a vivir aquí. He vivido con altibajos al principio. No aceptaba lo que la vida me ofrecía. Quería volver a irme. No lo hice por mis padres, pasaron los años y poco a poco lo fui aceptando y comencé a buscar primero trabajo. Por supuesto, no lo he conseguido. Estuve dando tubos por aquí y por allá. Hice algunos talleres por el barrio. Allí conocí a María José, ella se acogió a la ley de dependencia. Consiguió un centro de día. Me gustó lo que me contaba, le seguí los pasos y acabé en APAM.

Vely






Comentarios

  1. Interesante tu historia Ave, gracias por compartirla con tu nueva gran familia de Apam

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  2. Imagino que la vida en Suiza,era totalmente diferente a la que encontraste en España

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