Vacaciones suizas y españolas

   ¡De vacaciones tengo un montón que contar! En Suiza no hay tantas vacaciones de verano como aquí. Estaban más repartidas durante todo el año. En primavera y en otoño teníamos dos semanas cada vez y yo solía irme a balnearios para gente discapacitada. Era una especie de spa pero también era como un campamento, donde se convivía con gente desconocida. Hacías amistades nuevas a las que luego escribías cartas, y así se mantenía el contacto. Recuerdo también que el director del campamento era un señor al que le faltaba una pierna. Aquello me llamaba mucho la atención; pero nunca pregunté por qué. Entonces debía tener 7 u 8 años.  Recuerdo ir siempre con mi amiga de clase, se llama Gabriela. Nos lo pasábamos realmente muy bien. Siempre elegíamos las camas una al lado de la otra. Parecíamos Pili y Mili. Comíamos en un restaurante que estaba como a unos diez minutos del campamento. Desde el restaurante nos íbamos a natación por la mañana, después de comer al campamento a echarnos la siesta para después retomar la actividad con deportes. ¡Eran días muy completitos de actividad! Cuando finalizaba el campamento nos regalaban a cada uno una toalla en forma de cisne y con aquello nos íbamos tan contentos a nuestras casas. 

   En verano solíamos venir en avión a España. Algunas veces viajábamos primero a Madrid, estábamos una semana más o menos viendo a la familia. Mi padre tiene a la familia repartida entre Madrid y Cataluña. Luego nos íbamos a Cataluña a ver a los abuelos. Aquellos días los recuerdo con un poco de angustia porque mi abuela no me dejaba moverme no fuera a ser que me cayera. A la hora de comer me arrimaba tanto a la mesa que no podía ni respirar. Una noche, como todas las noches después de cenar, tocaba el postre. Yo esperaba mi cachito de sandía y aquella noche no había sandía y yo no quería acostarme. ¡Faltaba la sandía y yo no me acostaba! Al final caí rendida y me llevaron dormida a la cama. A la mañana siguiente, cuando mi madre se levantó, mi abuela ya venía del mercado con una señora sandía para que a su nieta no le faltara cuando se despertara. 

Avelina



Comentarios

  1. Siempre interesante leerte hablando sobre tu vida Veli. Gracias por compartirlo

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  2. Para mi tener recuerdos buenos es genial,muchas gracias por los tuyos

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