El día que cambió todo

Hola lectores:

   Hoy os quiero contar una de las diversas cosas que me han pasado en la vida y puedo asegurar que han sido unas cuantas. 

   Salí una tarde de verano, como solía hacer la mayoría de las tardes, a pasear y tomar un poco el aire. Me sentaba en un banco, me comía una bolsita de frutos secos y me tomaba un refresco. Pero esa tarde le dije, al que entonces era mi pareja, que no me entraba nada y que me sentía un poco rara por dentro. Aunque no comí nada estuve un buen rato en la calle. Subimos a casa y no cené tampoco, me fui a la cama. Mientras mi expareja se quedó en el salón viendo la tele. 

   No me conseguía dormir y no hacía otra cosa que dar vueltas en la cama y sentirme igual de mal que me había sentido toda la tarde. Por lo que decidí levantarme e ir al salón para decírselo a Luismi, a lo que me contestó que nos íbamos al hospital, a urgencias, sin darle yo demasiada importancia. Recuerdo perfectamente que le dije: "¡Espérate, que me voy a fumar un cigarro!"; pero no me dejó y nos fuimos.

   Cuando llegamos, y después de algunas pruebas, el médico le dijo a Luismi que menos mal que me había llevado porque me estaba dando un infarto. Si no llego a ir podría haberme quedado en el sitio. 

   Estuve varios días en la UVI y me hicieron un cateterismo. 

   Con esto os quiero decir que no le quitéis importancia a los diferentes síntoma que podéis tener. Acudir al médico y si luego no es nada de lo que preocuparse mejor. Por otro lado tampoco os agobiéis con lo que os pase porque con ánimo y entereza se supera todo. 

Nieves




Comentarios

  1. Gracias por contar tu historia y tendremos en cuenta tus sabios consejos Nieves

    ResponderEliminar
  2. Madre mía, se me han puesto los pelos de punta. Gracias a Dios que lo pillaron a tiempo. Gracias por el consejo

    ResponderEliminar
  3. Soy Marrupe,yo empecé por las manos,y cuando presté atención era tarde

    ResponderEliminar

Publicar un comentario